Más de 100 familias conocen las claves para el buen funcionamiento de las familias reconstituidas

Más de un centenar de familias han participado en los talleres online sobre familias reconstituidas de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), cuyo objetivo es acercar este modelo familiar a familias y profesionales para mejorar la comprensión sobre sus particularidades y necesidades y mejorar su funcionamiento.

Partiendo del contexto de la diversidad familiar, la psicóloga Susana Piedra explicó que las familias reconstituidas experimentan cambios rápidos que afectan de manera significativa a los hijos e hijas. Uno de ellos es la integración de nuevos miembros en la estructura familiar, como la madrastra o el padrastro, y de hermanos, hemanastros o medio hermanos. De este modo se amplía la red familiar sin lazos de consanguinidad.

Otro de los cambios que deben afrontar estas familias es la duplicidad de hogares, es decir, los hijos e hijas conviven en el hogar de cada uno de sus progenitores con sus nuevas parejas, lo que supone un reto en la convivencia tanto en la definición de roles como en el establecimiento de normas.

Todo esto implica reglas de funcionamiento nuevas, ya que la familia reconstituida no es una familia nuclear. Los vínculos entre los progenitores y los hijos o hijas son anteriores al vínculo con la nueva pareja, es decir, menores y personas adultas se unen en diferentes momentos. Es una nueva estructura familiar que se construye sobre cambios y pérdidas, pero donde ambos progenitores, aunque separados, siguen existiendo.

“En estas familias se produce una transformación importante y no podemos pretender que se sustituya un hogar por otro sin más. Suele haber mayor nivel de estrés y menos cohesión que en una familia nuclear y conseguir una integración satisfactoria suele durar varios años”, explica Susana Piedra.

Debido a estas características específicas, las familias reconstituidas requieren de una serie adaptaciones para afrontar estos cambios, sobre todo para las y las menores, que deben eliminar la fantasía de reconciliación de sus progenitores, pierden el antiguo rol o tradiciones familiares y pueden ocupar una posición diferente respecto a hermanastros o medio hermanos. En este sentido, es necesario ofrecerles confianza, seguridad, afecto, comunicación, respeto y tiempo para que se adapten a la nueva situación.

Por otro lado, las familias reflexionaron sobre las fuentes de conflicto más habituales en este modelo familiar, como la ambigüedad de roles, los conflictos de lealtades, la disparidad de normas entre hogares, la falta de equidad en el trato a las y los menores, y las expectativas erróneas sobre las nuevas parejas por la influencia de los roles de género.

Para finalizar, Susana Piedra ofreció algunas pautas para actuar ante estas situaciones problemáticas y recomendó una parentalidad cooperativa, a través de una comunicación fluida y asertiva, una actitud de colaboración entre todas las personas adultas, normas y criterios educativos comunes, y roles de progenitores y nuevas parejas bien definidos y consensuados.

Como complemento a estos talleres de sensibilización, UNAF ha difundido además guías de orientación, infografías y vídeos a más de 230 familias.

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